El oscuro secreto de las escaleras mecánicas

with No Comments

Caminas con paso firme, seguro, pero cuando estas a punto de llegar, cuando solo te faltan unos pasos, dudas, solo un instante, pero con decisión subes al primer peldaño, que comienza a elevarse centímetro a centímetro metro a metro, y ves como el suelo firme que antes pisabas se aleja poco a poco. Ya está, es demasiado tarde… has caído en la trampa de las escaleras mecánicas.

De acuerdo, admitámoslo, son muy rápidas y muy cómodas. Si eliges subirlas corriendo o de dos en dos, las paredes y la gente de tu alrededor pasan a toda velocidad. En cambio, si vas hasta arriba de pesadas bolsas o aparatosas maletas puedes apoyarlas en el peldaño siguiente, y ese ratito de descanso, no te lo quita nadie.

Pero bajo esos peldaños metálicos, bandas paralelas de punta afilada, hay algo más que engranajes, circuitos y mecanismos (no siempre) perfectamente engrasados. Las escaleras mecánicas en el centro comercial, en el metro, en el hipermercado… cumplen una función importante (para ellos, los poderes ocultos en la sombra). Desde, allí, de pie mientras subes o bajas seguro que puedes ver todos esos anuncios, todos esos productos a la venta. Mira aquello esta de oferta; tú ya tienes uno pero está un poco viejo. Tal vez, sí merecería la pena comprar otro… ¿lo ves? Las escaleras mecánicas, no solo sirven para subir, o para bajar. También sirven para que veas, para que contemples todo lo que hay a tu alrededor, y todo lo de tu alrededor, está en venta. Combustible, energía consumista, dinero que sale de tu cartera, entra en la caja registradora, y acaba en los bolsillos de quien, con una pequeña parte, solo una pequeña parte, paga la electricidad que hace que los engranajes bajo las escaleras sobre las que estas, se muevan. Los engranajes del sistema en el que tú eres solo una pequeña… ¡cuidado! Ya has llegado a la siguiente planta. No vaya a ser que se te quede enganchado el cordón del zapato y la liemos. ¡Menudo susto! ¿Por dónde íbamos? Ah sí, aquello que estaba de oferta. Y tú tienes ya uno, pero está un poco viejo y…